EL SUSTO
En las ecografías normales todo parecía ir bien. Nos tocaba la ecografía de alta resolución, una ecografía que permite observar todo con más detalle. El ginecólogo que nos hace la ecografía tiene “mala pipa”. No para de refunfuñar sin dar información durante el proceso. A mi me baja la tensión y me siento regular, empiezo a ver cosas raras en el monitor: espinas de pescado, la cabeza de un bicho, tres piernas, etc. En un momento dado, “el nota” nos indica unos puntitos blancos que se ve dentro de la cabeza del feto: “Aparecen unos quistes en el plexo solar coroideo”… “bueno”,…. “ejem”….”no es importante, pero bueno”.. . En el momento de la entrega del informe, nos dice el nota: “Bueno, está todo correcto, y no se preocupen, los quistes se le quitan normalmente en la semana 25”.
Lógicamente, salimos con el corazón en un puño de la consulta. Al llegar a casa, nos lanzamos por separado a buscar información de los quistes praxoesternocleidomastoideos esos. Resulta que, como todo, podía no tener importancia, unos pequeños bultitos de grasa que se absorben de forma automática y desaparecen en la semana 25 o bien… puede significar algo peor. Tratamos de verlo de forma positiva y nos acogemos al comodín de la semana 25.
Habría que esperar varias semanas para constatar efectivamente que los quistes habían desaparecido. La leche que les dieron. Como siempre, en todo hay una lectura positiva: El verle las orejas al lobo te hace disfrutar más si cabe cuando las cosas salen bien.
