EL NOMBRE DE LA “COSA”

Con el nombre, la verdad, ha habido intriga hasta el último minuto. La idea inicial era que cada cual propusiera varios nombres (dos listas) y que por votación o veto, tratásemos de llegar a un acuerdo. Las condiciones de la elección era que no fuera muy común, pero tampoco demasiado raro, y que no pudiera modificarse peyorativamente al utilizar diminutivos o pronunciarse al “estilo malaguita”.
Repasemos los candidatos:
-Por parte materna: Héctor, Gael, Gabriel, Arturo.
-Por parte paterna: Hugo (de su colonia, Hugo Boss), Lucas (por Chiquito de la Calzada, “Hasta luego, Lucas”), David (porque me sale de los coj…)

El padre, -es decir, yo-, veta el nombre de Arturo: Me da la sensación de que el niño va a nacer con 40 años, consultor y con maletín. Lucas tiene un lobby de presión en las Islas, con un poderoso gesto mediático de nombrar a un juguete como Lucas en honor de la futura criatura. Descartado: La madre se opone al gracioso efecto chiquitistaní.
La candidatura de Héctor es potenciada por parte materna, pero tiene el grave hándicap de la “fonética malaguita”, hecho este, explotado sin pudor por parte del padre: “Si le quieres llamar Estoh, le llamamos Estoh, tu decides”… jinjin… la misma suerte corre la candidatura de GRABIÉ.

Gael se perfila inicialmente como candidata ganadora durante varias semanas, sin levantar grandes pasiones. El nombre de Gael presenta un problema similar “GAEEEE, CÓMETE YA ER POLLO!!!”. Esto queda definitivamente confirmado en la reunión de amigas de la madre, que hace que pierda puntos de forma dramática. El padre utiliza el momento para colocar en primera posición a HUGO, en honor a su colonia. El nombre tampoco despierta grandes pasiones, pero supera la prueba del malaguita.

En el último momento, el día antes del parto, se presenta con fuerza esotérica la candidatura de MARIO por parte de la abuela paterna. Parece ser que un sueño-trance, desde esa zona limítrofe con otros mundos, emergió la visión del ángel Caroli y su hermano Mario. El nombre está a punto de no ser tenido en cuenta debido a la insistencia de la candidatura, pero hace un poco de mella inconsciente.

Emoción, intriga, dolor de barriga…el momento cumbre de la decisión llega con la pregunta de la enfermera del hospital: ¿Y qué nombre le ponemos al niño?. Risas nerviosas de los progenitores… que si Hugo, que si Mario… La enfermera informa: “Lo que cuenta es cuando se lleva al registro, este nombre se puede cambiar, pero… a mi me gusta más Mario”. Más risas nerviosas de los padres,… el padre abre el sobre y dice:

“AND THE WINNER IS… MARIOOOOO”

Curiosamente, el nombre del anestesista es… MARIO, lo que afianza la decisión y enfada cariñosamente a Rafael, nuestro ginecólogo (“uno llega y en 5 minutos se lleva la gloria”). En otras declaraciones explosivas del ginecólogo, afirma: “Hacéis bien, Hugo le están poniendo todas las merdellonas de la palmilla”.

Total, la criatura ya tiene nombre: MARIO RICO SOLIS. Suena bien ¿noorr?.

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