LOS PREPARATIVOS

Uno sabe que hay otros mundos, e intuye que están en este. Hasta que uno no se tiene que poner de verdad, no puede hacerse una idea del tremendo despliegue consumista que rodea al nacimiento de un hijo. Lo más deleznable es que apelan al sentimiento más íntimo: tu capacidad para cuidar a tu ser más querido. Se basan en que no eres un buen padre si no compras la última gilipollez. Hay más tipos de cremas que las que haya podido usar Sara Montiel en toda su vida, más artefactos electrónicos que en una lanzadera espacial, más tipos de carritos…los carritos… ah, los carritos de bebe.

Un “carrito de bebé” no es un simple “carrito de bebé”, noooooo: Es como la santísima trinidad: el padre (capazo), el hijo (grupo 0 o maxicosi) y el espíritu santo (la sillita). Existen más variables para la selección de un carrito de bebé que para comprarse un coche de verdad: marcas, modelos, “temporada”, peso, tamaño abierto y plegado, amortiguaciones, tejidos, número y tamaño de las ruedas, manillares, mecanismos, extras, etc. Sólo me faltaba encontrar uno con airbag y cierre centralizado.

En un principio, me llamó la atención el carro estrella: BOGABOO.

Tela de caro (+1200 leuros) pero con el cheque bebé del ZP podíamos darnos el capricho. Más que el diseño, me atraía el mecanismo de plegado. Por algo me dedico a la ingeniería, deformación profesional. La verdad que es una barbaridad, por un producto que te dura sólo unos meses. Por ello optamos finalmente por el QUINY, que tampoco lo regalan (700€) pero que también molaba. Al ir a adquirirlo al “Polígamo”, detrás del escándalo, el vendedor amablemente desmontó las supuestas virtudes del carrito ensenándonos dos ruedas delanteras de sendos carros averiados. Al final, nos vende el posteriormente denominado “el carro de los gitanos”: El Nurse LOOK II de la temporada 2007-2008. Naranja resplandeciente. Para casa por sólo 240€. Si se rompe, podemos comprar 4 más hasta completar un bogaboo. De momento, sólo ha hecho falta un poquito de 3en1 para los ruidillos.

Claro, todo el mundo conoce el precio de todos los carros, con lo que socialmente vamos diciendo por ahí “no tenemos dinero, paaayo, dame argo”. Que les den. Por otra parte, nos fundimos con el vecindario de Mangas verdes. Si los gitanos crecen lustrosos, el Mario ya tiene parte del camino hecho.

Comments are closed.