No quería escribir este largo post. Pero se trata de dejar constancia de lo que pasa en mi humilde vida deportiva, tanto bueno como malo. El pasado mes de noviembre (año 25) comencé con un dolor demasiado fuerte en las rodillas. Estoy habituado a tener episodios dolorosos a causa de mis meniscos rotos desde hace muchos años. Pero esta vez el dolor era diferente, demasiado intenso y no se aliviaba con el reposo. Incluso dejé de ir al gym (Funcional) porque intuía una sobrecarga muscular que afectaba a las rodillas. Quizás algo de condromalacia.
Me puse manos a la obra: traumatólogo y resonancia. Y los resultados fueron bastante chungos: Tengo las rodillas como un anciano de 70 años (con problemas de rodilla, jajaja). Artrosis, tendenosis, rotura meniscos, quiste de Baker, … un completo, vamos. La única solución es la prótesis de rodilla. Por lo que yo tenía entendido es una operación bastante invasiva, ya que te amputan la pierna para sacarte por completo la articulación y sustituirla por una tipo robocop. Y que en muchas ocasiones los resultados son bastante funestos.
Soy por lo natural optimista de cara al futuro. Pero para eso necesitas, entre otras cosas, sentirte sano y fuerte, como yo estaba hasta hace unos meses. El tigre, nada más y nada menos. Así que la bajona navideña fue importante, hay que reconocerlo. No ya por el dolor o las molestias del presente, sino porque la autonomía personal y mi actividad física debe ser una prioridad hasta el final de mis días, en un futuro muy lejano, por supuesto.
Pero en esos momentos es cuando hay que demostrarse a uno mismo que es optimista de verdad. Resiliente. Hacer gala del lema «Siempre Palante». Así que bien aconsejado me fui a tomar una segunda opinión médica (gracias!). El resultado tras la radiografía de carga por desgracia es el mismo, pero el enfoque es diferente. Tengo artrosis grado dos de seis grados posibles. Hay recorrido. Con muy buena musculatura y aceptable alineación, sin líquidos en las rodillas. Hay gente con peor pronóstico que incluso sigue corriendo y haciendo deporte a bastante nivel. Las prótesis, que son la única solución definitiva (o no) pueden retrasarse bastante en el tiempo con un poco de suerte. Además que ya he conocido muchos casos de éxito de prótesis de rodilla, son una lotería, y en mi caso por partida doble, pero no hay que dramatizar. Hace dos días me infiltraron ácido hialurónico y parece que funciona. En teoría me debe dar 8-12 meses de respiro. Y hay otros tratamientos paliativos como corticoides, o plasma rico en plaquetas (PRP). Alejaremos todo lo posible el fantasma de la prótesis.
Lo que está claro es que hay que realizar modificaciones sustanciales en las rutinas deportivas, hay que tomarse la situación en serio. Por fortuna, el ciclismo, el gym y la natación están indicados para la rodilla, por lo que mi vida deportiva actual no debería verse afectada. Eso sí, adiós al running, y por lo tanto, al triatlón. La realidad es que llevo más de un año sin correr, me estaba preparando para este momento. Me fastidia bastante tener que dejar de hacer ski, sobre todo cuando se había convertido en una actividad física que compartir con mi hijo. Y aunque parezca una frivolidad, dejar de bailar de coña. Llevo haciéndolo desde que era niño, es una marca de la casa. Pero seguiré bailando, sólo que limitando el movimiento de piernas. Voy a ser el nuevo subcampeón del mundo paralímpico de baile de coña. Solucionado, jajaja. El concurso es mío y hago con él lo que quiero.
Como siempre, hay que adaptarse a la adversidad. No paro de ver situaciones mucho más graves a mi alrededor, sigo siendo afortunado. Vamos Palante!!. El tigre no está viejo, sólo sus rodillas.
Eso sí. El triatlón ha muerto, Viva el triatlón!.
Deja una respuesta